A diario leemos y oímos tanto de lo que todos sabemos de la Cartagena en dificultad, pero es nuestra ciudad, soñada por todos. En donde a sabiendas de los miles y múltiples problemas no deja de ser bella.

No hay extranjero que no quiera volver, no hay colombiano que no la tenga en su destino de paseo y no hay un solo cartagenero que no la disfrute.

Me senté un rato el sábado en un banco del Parque Bolívar y disfruté lo que es comerte un raspao y ver toda una cultura ahí representada, eso un sueño; ver las palomas, los señores leyendo su periódico, los niños comiendo su paleta y la sombra de un atardecer, es mágico.

Caminar sus callecitas, ver suntuosas iglesias como la de San Pedro, la Catedral, las joyerías y las tiendas todas de lujo y otros tantos lugares con sus plazas donde los turistas se gozan sus momentos y, qué decir de ese atardecer en lugares que ni creemos para los que no han subido las murallas; donde el atardecer embruja a los que allí se sientan. Si vienes por la Avenida Santander, ese encuentro entre el mar, las murallas y aquella ciudad moderna es de las vistas más recreativas a nuestros ojos. Los restaurantes con talla gourmet internacional y con su comida típica como el arroz con coco y la posta negra cartagenera, sin faltar el plátano en tentación.

¡Cartagena vale! Cartagena necesita que hablemos positivo de esta joya en donde yo tuve el privilegio de nacer.

Las playas -ojalá más organizadas- son divinas, tener “al amigo” que te trae la cerveza, te pone gaseosa fría y la bella mujer que te da un delicioso masaje en los pies y que solo tenemos que pensar en ir a la playa y ahí está todo; las carpas, los carperos y las sillas… eso es un privilegio para los que no lo saben.

Si quieres ir a las Islas o a Tierrabomba, allí a la mano tienes tu lancha, te cruzan y tienes tu velero… Te gozas esa Bahía que bordea la ciudad.

Eso es vida… donde la disfrutas y muchos tienen la fortuna de ganar dinero. Si vas hablar de Cartagena, habla positivo. Nos toca a ti y a mí elegir bien en estas elecciones, para que esta ciudad sea un pedazo del paraíso. Saber que todo es cerca, que nada es lejos, que conoces y te conocen, que te ayudan aun cuando haya llovido.

Transformemos todos a las comunidades a partir de nuestras acciones; que mejoren sus espacios públicos, sus negocios, su trato, solo falta educar a los que sirven. Hay mucho talento, mucha innovación entre este pueblo, ¡solo fortalezcámoslo!

Nuestro mayor capital es el humano y lo tenemos, los que afortunadamente tienen y a los que el infortunio de la vida no lo tienen. Si unimos los esfuerzos, si tenemos los mejores gobernantes y los que puedan aportar para transformar esta ciudad… se lo merecen… nos lo merecemos.

Fuente: https://www.eluniversal.com.co/opinion/columna/si-vas-a-hablar-de-cartagena-habla-positivo-NL1926960